Más claro que el agua, ¿verdad? Este día vengo a hablarles de algunos consejos que deben tener en cuenta aquellos lectores que viajen por las calles de su querido San Salvador (o cualquier otra ciudad del planeta, si es que estas humildes palabras llegan hasta tan lejos) dependiendo únicamente de un grupo de dueños de la calle: Los señores buseros.
Siempre me he visto atraído por el cinismo con el que estas parvadas de buitres acosan al trabajador decente que busca una forma práctica, segura y rápida de dirigirse hacia su sagrado templo del esfuerzo y dedicación diaria y creo necesario, por el bien de la humanidad, aconsejarles en su tortuoso viaje.
Consejo UNO: Calle al “beiby”
Si es usted un orgulloso poseedor de un blackberry (sí, así como otros cientos de salvadoreños lo somos) por lo que más quiera (su mascota, su familia… e incluso su mismo blackberry) NO LO SAQUE, pues perderá el tiempo viendo la promoción del día patrocinada por su compañía telefónica y corre el altísimo riesgo de ser víctima de asalto por algún amigo de lo ajeno, que en ocasiones más que solo quitarle su juguetito puede darle un buen susto.
En realidad, este consejo va para todo salvadoreño, pues todo buen guanaco va acompañado de su celuliche: Tomese diez segundos al día y cambie su celular a modo “silencioso”, pues así no se verá tentado a saber el último chambre del día que su cherada le manda y corre menos peligro de ser asaltado. No lo ponga en vibrador, porque la misma cosa es! Si el suyo no tiene función de “calladito muchachito” apáguelo ;) Obama no le va a llamar al celular si quisiera hablar con usted.
Ahora bien, hay ciertas rutas en las que está permitido socialmente ir escuchando música con sus audífonos conectados al celular: 4, 101-D (buses only), 30-B, 52, 16, pero JAMÁS bajo ninguna circunstancia en las que van para Soyapango/Ilopango (la 13, 29-a, b, c…..z; 7, 41-A,-B, etc…) o en la 43…
Consejo DOS: Al que madruga Dios le ayuda.
Levántese temprano, hombre! ¿Cuántas veces no se ha dicho “Ojalá no se apure este busero hijo de mil p*tas que ya voy tarde”? ¿Cuántas veces no ha visto en el bus el anuncio de la asociación de transportistas madrugadores? Sí, ese que dice: “Esta unidad comienza a circular a las 5:00 AM. Si usted llega tarde, la culpa no es del motorista”. Más claro no puede estar, ¿verdad? USTED ES RESPONSABLE DE SU PROPIO TIEMPO.
Lastimosamente, veo a mi alrededor y a las ocho de la mañana encuentro a un montón de gente nerviosa (entre las que, de vez en cuando, me incluyo yo también) y desesperada porque pase rápido el bus, esperando a caer sobre la puerta como carroñeros, para poder ir apretados como cuchitos de rastro y llegar rápido a su trabajo. A eso agreguémosle que con la supresión de algunas paradas de buses, las paradas se encuentran más densamente pobladas.
Ir en bus parece molesto, ¿verdad? Pero no debe ser así. Si organizáramos mejor nuestro tiempo y saliéramos 15 minutos antes, veríamos un panorama muy distinto.
Consejo TRES: Conozca su ciudad
Muchas veces me he topado con gente que dice “ihh hoy no se fue por’onde siempre se va… ¿Onde me bajo?” y créanme que es triste tratar de ubicar a alguien desubicado y necio…
Conozca las paradas de buses, conozca puntos de referencia estratégicos… No sea del montón que dicen: “¿Y eso por’onde queda? ¿Nues ayá por la Multiplaza?” y les estás hablando del Cine Majestic… ¬¬ SIQUIERA EN GOOGLE MAPS vea por dónde quedan las cosas… Uno nunca sabe adónde lo van a ir a tirar, adonde le va a tocar ir por cuestiones del trabajo, adonde lo van a bajar los buseros por ir peleándose la vía…
Y miren que hoy una cabrita perdida en el centro es como un gato encerrado en una perrera: “se lo hartan”… Al que anda perdido, ¡se le nota que anda perdido! Y no solo en el centro, sino en todo Sivar…
Consejo CUATRO: Conozca las rutas y salude a los choferes
La ruta 4 NO PASA por donde pasa la 34, tampoco la 6 pasa por donde pasa la 9… Las 42 y las 101 son caso especial ¬¬ esas se van por el mismo camino PERO ¡llegan a lugares distintos! ¿A qué viene esto? JAMÁS se vaya a confundir de ruta…
Imagínese esto: Apenas y conoce el centro, ve un bus que parece ser la “B” (porque usted va para la Nacional) pero resulta ser la “8” y va a parar a “La Chacra”… ¿Qué haría? NO sabe dónde anda, NO sabe cómo llegó allí, hay unos tres o cuatro cheros con un XVIII en la frente (y usted se les queda viendo feo porque no sabe qué dice allí)… ¿Le parece bonito? ¿Verdad que no?
En cambio, si usted supiera las rutas que utilizan los buses de distinto número, se habría dado cuenta que la 8 va hacia abajo y la B hacia arriba :D
¡¡Salude a los choferes, hombre!! Parte de su cara larga es que nadie les dice buenos días… la otra es la costumbre de andarla larga… Vieran qué buena onda son si los saludan a nomás subirse! Le dan la cora menos negra que anden, le hacen el paro de bajarlos “al vuelo” en algún lugar prohibido y, en general, te tratan mejor que a cualquier otro pasajero irreverente que ni los pedos le tira :)
Consejo CINCO: Échese desodorante
Sí, señores… como lo ven, échense desodorante… Le tocará ir parado con las manos arriba en muchas ocasiones y lo más prudente para evitar que su acompañante pase un mal momento es que el ala no le huela a ajos picados con vinagre! :)
Ok... Creo que esto es todo por el momento… No he dormido muy bien en dos días y será prudente que me vaya a descansar un rato.
Esto de andar en bus es bonito… Ver las expresiones de la gente, saber que no sos el único con problemas en la tierra, ver de vez en cuando algún que otro par de ojos azules, verdes (ja! Y hasta rojos de tanta mota) e intentar desentrañar lo que detrás de cada expresión facial se encuentra se convierte en un ejercicio muy inspirador. Ver cómo dos desconocidos de repente hablan del clima y de lo “feo” que estuvo el día anterior por el calor…
He visto miles de rostros en los buses, que me enseñan mil maneras diferentes de transmitir sentimientos, de transmitir emociones… Nuestros rostros hablan, muchas veces quizá en contra de nuestra voluntad… Pero siempre habrá alguien, algún despistado, que por ir pendiente de sus semejantes, recibirá el llamado de nuestro rostro y hará suyo ese sentimiento que transmite… Pensará en nosotros, nos llevará en su cabeza por al menos diez segundos tratando de adivinar “por qué esa cara”, “por qué a esta hora”… Terminaremos siendo protagonistas de su novela… Terminaremos siendo los héroes de su estudio… Nos conocerá un poco más… Sentirá compasión por nosotros… Le dará rienda suelta a su imaginación pretendiendo explicar el “por qué va tan triste, feliz, serio, con sueño, etc, etc, etc" y formará un cuento inspirado en nosotros...
Pero yo, querido lector, siendo incapaz de imaginar, les invito a que traten… Sientan, vivan, crean estar en los zapatos de otro… De todas maneras, esa es la única manera de humanizarnos un poquitito más…
Saludos.
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