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lunes 28 de marzo de 2011

El reto (reflexiones de madrugada tras una noche de insomnio)


¿Cuál si no la vida? El reto más grande de todos. Vivir, saber vivir… Vivir por algo, saber por qué se vive… La vida es un reto.

Poco a poco transcurren los días, que antes tan lentos eran y hoy se sienten veloces. Parece no detenerse esa aguja minutera que rápidamente va marcando los cambios de las horas… girando, girando, queriendo acelerar pero dejando tras de sí una estela de innumerables momentos desperdiciados, respiraciones mecánicas, pensamientos automáticos…

No quiero vivir así… Quiero ser yo quien le de cuerda a su propio reloj y marque su ritmo… No quiero ser esclavo de ese instrumento del terror llamado “tiempo”, que el ser humano inventó en su frustración por no entender el lugar y el momento en el que vive… Nada costaba, ¡nada costaría! Buscar la paz en cada uno de nosotros regulando nuestras vidas, basándola en la autonomía propia que nuestra libertad innata nos provee… Pero no… siempre con el camino fácil… ese de “adaptarse a lo que ya está”, “ser más de lo que ya es”… Pero no todo el tiempo fue así…

Quisiera haber vivido en ese hermoso tiempo (y sí, me veo obligado a mencionar la maldita palabra… “tiempo”… Ja!) en el que todo se regulaba por la luz del sol, el brillo de la luna, el andar perezoso de las estrellas… el susurro del viento cruzando los valles, besando los árboles, trasladando la vida con un soplo creada a la luz de la hoguera mientras la tribu dormía… Sí… Ese tiempo en el que el tiempo no era tiempo… En el que la VIDA del ser humano era aquello que servía como motor del universo… en el que no importaban las agendas, no importaba el futuro y no nos afanábamos luchando por guardar los segundos en la carrera de la vida…

¿Y qué son los segundos? Son 60 porciones de nada en un minuto, que equivalen a 3600 en una hora y a 86,400 en un día… ¿por qué partir el día en segundos, minutos y horas? ¿POR QUÉ RESTRINGIR LA VIDA A ESTOS PEDAZOS DE NADA? “Que un beso de 10 segundos, que una ducha de 10 minutos, que una siesta de media hora”… ¿Por qué no dar un beso apasionado y sentir que el tiempo se detiene en los brazos del ser amado? ¿Por qué no sentir ese contacto precioso con el agua, que nos revitaliza, nos purifica y nos da alegría? ¿Por qué no permitirle al subconsciente expresarse un rato, liberarnos un momento y divagar de nuestra rutina? ¿Por qué no… preocuparnos por vivir…?

Y es que la vida es más que una cantidad de años que permanecemos dando vueltas en el patio que llamamos “Tierra”… la vida está desligada del tiempo… No comprendo cómo algo tan bello como este regalo divino de la vida tiene que estar atado siempre al tiempo… “felices 15, felices 21!”… Y aun así tenemos el cinismo de inventar un artefacto macabro que define nuestro “nivel de vida”… “EL DINERO”…

El que más dinero tiene es el que “vive mejor”… El que más acumula, más explota, más vive a costillas de sus trabajadores, el que más plata guarda en un banco, el que más carros de lujo tiene, el que más veces al día consume alimentos “gourmet”, el que cada día bota una camisa nueva, el que anda un anillo de diamantes, el que tiene siempre el mejor champagne… Ese es el vergón de la película… ¡¡Ese es el Bruno Díaz de nuestra cotidianeidad!! Y pecamos en creer eso… TODOS pecamos en querer más y más y más… No nos damos cuenta del terrible despilfarro que este consumismo absurdo y ególatra produce con los recursos naturales que por tantos siglos alimentaron nuestros cuerpos y los de nuestros antepasados…

Somos la herencia de esta tierra sagrada por la que manejamos en nuestros carros… Somos el fruto de años de evolución de nuestros padres, de nuestra raza, que aprendió a caminar, a correr y a cazar por necesidad de alimentarse, no por necesidad de acumular… ¡POR NECESIDAD DE VIVIR! Por necesidad de ver cada amanecer con su familia, de disfrutar un sorbo de agua, una comida en comunidad, danzando alrededor del fuego, celebrando todos juntos, disfrutando el triunfo común… De seguro no tenían coca-cola, ¿eh? ¡Pero eran felices! ¡Eran desquiciadamente felices! ¡Y no existía tal cosa como el dinero! No se pagaban impuestos a la tierra, porque ésta era fértil, productiva, bondadosa con todos sus hijos… con todos aquellos que pidieran, estiraran la mano y desgajaran los frutos pintados por el sol…

Aun cuando agarramos un mango entre nuestras manos y probamos tan dulce manjar, sentimos ese viejo cosquilludo dentro… Removemos la piel que lo protege y lo mantiene fresco para nosotros… Ensartamos nuestros dientes arrancando lentamente del fruto aquella dulce miel dorada que destila un suave aroma… Recordamos esa época en que no necesitábamos salir corriendo a comprar una libra de arroz, una libra de frijoles, en que no debíamos competir entre nosotros para tener un mejor salario… TODOS COMÍAMOS, todos engordábamos y todos reíamos… Para todos había, sin necesidad de luchar entre nosotros…

La cosa cada día empeora… Nos comemos nosotros a nosotros mismos… Hemos perdido el sentido de la solidaridad que por milenios nos mantuvo vivos… Inventamos las armas, para dominar a otros… Inventamos los imperios, para controlar a la gente… Inventamos muchas cosas de las que solo ruinas quedan ya… Inventamos la máquina, el tiempo, el dinero, las ganancias, dejamos de ver personas y empezamos a ver números, dejamos de ver familias y empezamos a ver la canasta básica… nos olvidamos por completo del saludo, enterramos en lo más profundo de nosotros mismos la cortesía… Luchamos por recuperar derechos que hace mucho, mucho, mucho tiempo nos fueron arrebatados…

¿Libertad?... ¿Seguridad?... ¿Educación?... ¿Salud?... ¿Trabajo?... ¿Vivienda?... y no… no me permitan llegar a ese… ¿Vida?... (les dije que no me lo permitieran!) ¡¡QUEREMOS VIVIR y LUCHAMOS POR VIVIR, pero NO SABEMOS QUÉ ES VIVIR!!

¿Para qué se nos educa? ¿Para que seamos parte de un sistema que no hace más que destruirnos? ¿Para que seamos esclavos de alguien más que nos ‘dignifica la existencia’ con un salario? ¿Por qué exigimos salud, educación, seguridad, vivienda, trabajo, LIBERTAD y VIDA si la esencia misma del ser humano radica en el inexorable reconocimiento de estos derechos DESDE LOS PRINCIPIOS DE LA HUMANIDAD MISMA?

No somos libres, no estamos vivos… creemos estarlo… ¿Nos despertamos ya y empezamos a vivir?

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