No, no hablaré de mí... Vamos a hablar de... El sujeto D... Llamémosle: Daniel (digo pues, para que no sospechen que hablaremos de un tal David!) Daniel... ¿El estafador? No, no... No es él el estafador... Pronto descubriremos el por qué del título de la entrada. Paciencia, estimados. Se que no es su mayor virtud, pero les prometo una interesante lectura. Para no aburrirlos en tercera persona, aún cuando no deba, me expresaré en primera persona -narrando sucesos ajenos-.
Todo ocurrió un Día... Un linDo Día en el que toDo trascenDía con una extraña anormaliDaD. Era el inicio De una nueva etapa, que habría De terminar justo DonDe me encuentro en este momento. Fue hace no mucho tiempo, hace cuanDo aún no probaba la libertaD innata proveniente de la soleDaD arraigaDa en el más profunDo lugar de mi corazón... Sí, entonces... CuanDo aún tenía un compromiso con la viDa, un pacto recíproco de benevolencia y buenas relaciones entre la viDa y yo... CuanDo no me sorprenDían los ojos castaños y las bellas sonrisas... Oh... Bueno, sí lo hicieron... (Pero no es ese el punto del cuento! (Al menos no en este momento))
Un Día normal, como poDrán sospechar. Fue el Destino. El sucio, traicionero, amargo, irónico, DespiaDaDo, inDecente y antiético Destino. Ese que Daría un giro completo a mi viDa... Aunque no lo supe ese Día...Quisiera haber sabiDo, pues me habría alertaDo... Probablemente hubiera siDo difícil, pero no imposible, combatir contra la infame voluntaD del mayor estafaDor De toDos... Don Destino... No importa, pues al final claro tengo que inDepenDientemente de cómo yo haga para salir aDelante, las oportuniDades de la viDa vienen y van... A veces tarDan en ser Descubiertas, a veces surgen instantáneamente, fruto De las casualiDaDes, De encuentros inoportunos entre Dos almas errantes... (O no errantes. No importa.)
Daniel, nuestro sujeto en estuDio, resulta ser un tipo inconforme. Inconforme con toDo lo que la viDa le Da, pues consciente está De que el Destino es traicionero. A Diferencia De su "alter-ego", Don David, conoce muy bien las trampas que le tienDe la viDa a quienes no ponen atención en lo que les pasa... BasánDose en las experiencias que sus ancestros le han hereDaDo, sabe perfectamente cuánDo su corazón pueDe verse en riesgo, cuánto pueDe soportar su Desgracia y por ello se protege; cubierto con una capa de exigente racionaliDaD y perspicacia.Sabe que jamás Debe liDiar con aquellas cosas que le pongan en riesgo, aún mínimo, De entregarse DesbocaDo a una persona, pues (por muy buena pinta que tenga) no es la persona en sí lo que Define su éxito o fracaso en el amor... Sí. Nuevamente, es el Destino... Tan consciente está De ello que sabe que relacionarse sentimentalmente con alguien es un HUEVO. ¿Por qué? Porque tarDe o temprano, el Destino entra en el juego y Determina los sentimientos, basánDose en cómo se Desenvuelvan las cosas... Echémosle la culpa al tiempo, a lo que sea!! Por lo tanto, sabe que Debe hacer su mayor esfuerzo para evitar que algo asi suceDa... ¿Significa que no se enamora por mieDo? No, estimaDos... No significa eso... Significa que algo Debe haberle suceDiDo que lo Dejó tan vulnerable ante nuevos sucesos, que probablemente haya Desarrollado un concienzudo sentiDo de precaución... ¿Qué pasó con el señor D? Será otra historia...
Muy probablemente aún no encuentran sentiDo al título de la presente entraDa. No os apresuréis, colegas! DisfrutaD del buen negocio que os presento, pues no a menuDo se ven expuestos a raciocinios sentimentales DerivaDos de mi buena relación De confianza con personas cuyas turbaDas mentes acuDen a mi consejo... EsperaD...
Bueno, ok... les sacaré ya de la DuDa. ¿Es traicionero el Destino? ¿Nosotros forjamos nuestro propio Destino o es algo preDeterminaDo e incontrolable? ¿Es posible cambiar el rumbo de nuestra existencia? ¿Qué carajos tiene esto que ver conmigo? ¿Por qué el ohhh granDísimo "hombresinimaginación" está hablanDo de temas tan poco trascenDentales como éste? ¿Por qué no mejor habla de los amigos o de alguna otra vaina rara?... ¿Estamos DestinaD@s a sufrir por amor?... quién sabe... veamos un poco De eso...
Definitivamente, queridísimos, el destino no es algo preestablecido e inamovible. El destino, como concepción unívoca del camino de la vida, voluntad inexorable predeterminada en los albores de nuestra existencia, es falsa... Sí, así como lo oyen... es falsa... Pero entonces... ¿de qué se preocupa el señor D?
Si bien es cierto que el destino es forjado por cada uno, pues cada uno decide hacia dónde quiere llegar, de qué forma quiere hacerlo, uno nunca toma en cuenta los destinos de los demás... Yo quiero a alguien, pero ese alguien quiere a alguien más. ¿Qué sucede? Mi meta será conquistar el corazón de esa persona, ¿cierto? Pero la meta de esa persona será intensificar, fortalecer o construir su relación ya existente con esa otra persona receptora de su cariño... Por lo tanto, realmente no es mi destino conquistar su corazón, pues ciertamente las circunstancias (determinadas por las decisiones autónomas e individuales de ambos) no son propicias.
De poquito en poquito les voy sacando verdades sobre el Señor D... En el fondo, el señor D es un tipo buena onda... sensible, frágil... un poco vulnerable... y un loco sentimental de primer nivel... Es un mentiroso. Mentiroso porque sabe que no puede esconder por siempre sus sentimientos y que, tarde o temprano, deberá revelar lo que siente... por ello su mágica capa de racionalidad, que "lo protege" de toda extraña vinculación sentimental que pueda acaecerle... El problema, y él lo sabe... es que está loca e insatisfactoriamente perdido por amor... Pero sabe que ese amor es... irrealizable...
David, al contrario, conoce muy bien sus sentimientos y por ello los manifiesta sin temor alguno... sabe que a pesar de lo que la vida le traiga, le hará buenos ojos... y aceptará lo que venga, sin lidiar más de lo necesario consigo mismo y sus emociones.
Ambos se dejarán estafar, pues no tienen más opción... Su destino es ese: ser estafados... decidir y esperar, pues de eso se trata la vida. Eso la hace más divertida. Tu juegas tu carta, alguien más juega la suya... y de allí hay mil posibilidades, que vuelven la elección de la situación perfecta una valoración más personal que genérica, por lo que cada uno decidirá si es capaz de encontrar la felicidad según su propia suerte. Según sus propias fuerzas.
Si me lo preguntan, a su manera, ambos parecen tipos felices... ¿qué opinas tu? ¿Serás feliz con lo que la vida te traiga?
Atentamente: hombre sin imaginación.
P.D: Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia... ¿o es el destino?
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